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LA VUELTA AL MUNDO DE UN MÓVIL

LA VUELTA AL MUNDO DE UN MÓVIL

Un teléfono móvil parece un único objeto. Pero detrás de la pantalla, la cámara y la batería existe una red industrial que conecta materiales, componentes, fábricas, proveedores y centros logísticos repartidos por todo el planeta.

Lo llevamos en el bolsillo, lo dejamos sobre una mesa y probablemente sea uno de los objetos que más veces tocamos a lo largo del día. Precisamente por esa familiaridad resulta fácil pensar en un smartphone como una sola pieza.

 

Pero basta con empezar a desmontarlo —aunque sea sobre un mapa— para que aparezca algo mucho más grande. Semiconductores, pantalla, batería, cámaras, sensores, conectores, circuitos, estructuras, embalaje y ensamblaje activan cadenas de suministro diferentes antes de encontrarse en un mismo dispositivo.

 

Un móvil es, en cierto modo, un mapa del mundo comprimido en unos pocos centímetros.

La cadena de suministro de Apple incluye miles de instalaciones de proveedores repartidas por más de 60 países.
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Un teléfono, muchas cadenas de suministro

No existe una única ruta que podamos dibujar desde el lugar donde comienza un iPhone hasta la tienda donde termina. Hay muchas. Apple describe su propia cadena de suministro como una red que participa en todas las fases del ciclo de vida del producto: desde el abastecimiento de materiales y la fabricación de componentes hasta el ensamblaje, embalaje, distribución, reparación y recuperación de materiales.

 

Una pantalla activa una cadena industrial. Un chip, otra. Una batería necesita sus propios materiales y procesos. Las cámaras incorporan óptica, sensores y electrónica. Después aparecen conectores, placas, elementos estructurales y decenas de componentes que deben terminar llegando al lugar adecuado en el momento adecuado. Y fabricar las piezas es solo una parte del recorrido.

 

Después hay que hacer que todas coincidan. Una fábrica puede depender de componentes producidos simultáneamente en diferentes países. Esos componentes deben fabricarse, verificarse, embalarse y transportarse siguiendo un calendario que permita que el ensamblaje continúe. El mapa de un teléfono, por tanto, no está formado únicamente por países. Está formado también por conexiones entre ellos.

La Supplier List de Apple representa al menos el 98 % de su gasto directo en materiales, fabricación y ensamblaje de productos en todo el mundo.

        

Imagen de la serie editorial
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Asia es fundamental, pero el mapa llega mucho más lejos

Cuando pensamos en la fabricación de electrónica de consumo, es fácil mirar inmediatamente hacia Asia. Y con razón. China continental, India, Vietnam, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Malasia, Filipinas o Singapur forman parte de una enorme red de fabricación de componentes y ensamblaje. Pero seguir la cadena permite encontrar conexiones bastante menos evidentes. Europa es un buen ejemplo.

 

Apple comunicó que solo en 2022 gastó más de 20.000 millones de euros con proveedores europeos, dentro de una red de más de 4.000 proveedores en Europa. Entre las tecnologías que relacionaba con esta red había sensores, láseres y microcontroladores utilizados en sus productos.

 

Alemania, Austria, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica, Irlanda, República Checa y otros países aparecen así conectados con una industria que solemos imaginar mucho más concentrada geográficamente. Austria resulta especialmente interesante.

 

Las listas publicadas por Apple han incluido allí instalaciones de ams-OSRAM y Infineon, dos compañías vinculadas a tecnologías de semiconductores, sensores y componentes electrónicos. Apple también identifica a Infineon en Alemania y Austria y a ams como parte de su ecosistema europeo de proveedores. De repente, mirar un teléfono significa mirar también hacia los Alpes.

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¿Y qué hace República Checa en este mapa?

La respuesta a la pregunta del anuncio es especialmente reveladora porque demuestra que una cadena de suministro no termina cuando termina la fabricación. La propia Apple utiliza actualmente República Checa como ejemplo de las actividades que forman parte de su cadena global, mostrando allí operaciones de logística y reparación.

 

Y las Supplier Lists históricas permiten ver que la relación del país con la cadena ha incluido también actividad industrial. La lista correspondiente al ejercicio 2021, por ejemplo, situaba una instalación de Pegatron en la región de Moravia-Silesia, mientras que la lista FY22 identificaba una localización de ON Semiconductor en Zlín.

 

Es un buen ejemplo de por qué el mapa resulta más complejo de lo que parece. Un país puede fabricar componentes. Otro puede ensamblarlos. Otro puede concentrar operaciones logísticas. Y una misma mercancía puede regresar posteriormente a alguna de esas redes para reparación, recuperación o reciclaje. La cadena no es una línea. Es una red.

Imagen de la serie editorial
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República Checa forma parte actualmente del mapa que Apple muestra para sus operaciones de logística y reparación.

Un objeto pequeño, una coordinación enorme

La parte más sorprendente de esta historia quizá no sea que intervengan más de 60 países. Es que todo tenga que funcionar de forma coordinada. Cada componente tiene su propia fabricación, sus proveedores, sus controles y sus tiempos. Pero todos terminan formando parte de un único producto.

 

Una alteración en un punto de esa red —una falta de componentes, un problema de capacidad, una interrupción del transporte o un cambio en la producción— puede afectar a procesos que se encuentran a miles de kilómetros. Por eso una cadena de suministro global no consiste simplemente en transportar cosas de un país a otro.

 

Consiste en conseguir que materiales, componentes, información, fábricas y transporte coincidan en el momento adecuado. La próxima vez que sostengamos un teléfono en la mano, quizá podamos verlo de otra manera. No como una pieza que procede de un lugar concreto, sino como el punto en el que terminan encontrándose muchos lugares distintos.

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El viaje de un grano de arroz

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Una serie de Transped para descubrir las rutas, tecnologías, infraestructuras y decisiones que mantienen las mercancías en movimiento.